La Inteligencia Artificial y el Miedo a Quedar Obsoletos
La Inteligencia Artificial y el Miedo a Quedar Obsoletos
por Marcelo Futerman
Hay una sensación silenciosa que recorre oficinas, universidades y espacios creativos: el miedo a quedar obsoletos. No es un pánico evidente, pero sí una inquietud persistente. Cada nuevo modelo de inteligencia artificial, cada actualización, cada herramienta que promete hacer “más y mejor” despierta la misma pregunta interna:
“¿Y si la próxima versión ya no me necesita?”
Marcelo Futerman no ignora ese miedo. Al contrario, lo considera uno de los efectos culturales más profundos de esta revolución tecnológica.
El temor a ser reemplazables
La automatización ya desplazó tareas repetitivas. La IA generativa ahora interviene en áreas que antes creíamos exclusivamente humanas: redacción, diseño, análisis, programación, estrategia.
Y cuando la tecnología empieza a hacer cosas que antes definían nuestra identidad profesional, el temor no es técnico… es existencial.
“No tememos que la IA haga nuestro trabajo. Tememos que deje de necesitarnos para hacerlo.”
—Marcelo Futerman
Obsolescencia o transformación
Pero hay algo que suele olvidarse: cada revolución tecnológica no eliminó al ser humano, lo transformó.
La imprenta no eliminó el pensamiento; lo expandió.
Internet no destruyó la comunicación; la multiplicó.
La IA no está eliminando el talento humano; está cambiando su forma de expresarse.
El problema no es la tecnología. Es nuestra resistencia a redefinirnos.
El verdadero riesgo: dejar de aprender
La obsolescencia no ocurre cuando aparece una herramienta nueva. Ocurre cuando dejamos de adaptarnos.
Marcelo Futerman lo plantea con claridad:
“La IA no reemplaza a las personas. Reemplaza a quienes deciden no evolucionar.”
Eso no significa vivir en actualización constante ni competir con las máquinas en velocidad. Significa cultivar algo que la IA no puede replicar:
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Adaptabilidad
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Pensamiento crítico
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Contexto humano
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Capacidad de reinvención
Redefinir el valor profesional
En la era de la inteligencia artificial, el valor ya no está solo en ejecutar tareas. Está en:
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Interpretar resultados
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Tomar decisiones éticas
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Comprender matices
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Liderar procesos híbridos
La IA puede generar opciones. Pero alguien debe elegir cuál tiene sentido.
Conclusión: el miedo como punto de partida
El miedo a quedar obsoleto no es debilidad. Es una señal de cambio.
Marcelo Futerman lo resume así:
“La obsolescencia no es el final del camino profesional. Es la invitación a redefinir quién sos en un mundo donde la inteligencia ya no es solo humana.”
La inteligencia artificial seguirá avanzando. Pero el futuro no pertenece a quienes compitan contra ella, sino a quienes aprendan a trabajar con ella sin perder su identidad.
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